"Uno voló hacia el este, uno voló hacia el oeste, y uno voló sobre el nido del cuco"

Escogemos nuestro destino, y lo escogen por nosotros. ¿Quién gana? El mundo o nosotros. Nadie sabe, solo quien guarda el secreto. El tiempo. Solo él que es tan fuerte que sobrevive a la vida, y logra ver sin flaquear cómo nos perdemos o nos encontramos navegando en el mar de la experiencia, la expectativa y la realidad.

Uno de mis poemas favoritos es El Remordimiento de Jorge Luis Borges, lo comparto. Desde que lo leí se convirtió en mi miedo, en lo que nunca quiero llegar a hacer.

El Remordimiento

He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz. Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan, despiadados.
Mis padres me engendraron para el juego arriesgado y hermoso de la vida, para la tierra, el agua, el aire, el fuego. Los defraudé. No fui feliz. Cumplida no fue su joven voluntad. Mi mente se aplicó a las simétricas porfías del arte, que entreteje naderías.


Me legaron valor. No fui valiente. No me abandona. Siempre está a mi lado la sombra de haber sido un desdichado.
Jorge Luis Borges

No quiero ser presa de lo que debo ser, no quiero que me limite el tiempo, ni que me reclamen las ganas, ni que me odie algun día por no haber hecho las cosas que quise hacer.

Quiero que me castigue la vida por mi irreverencia, que me odie el mundo si con eso logro que me suelte y me deje ser, quiero reirme de las tristezas y amar sin contratos ni ataduras que limiten mi entendimiento.

Quiero morir y que digan que viví. Que fui quien quise ser, que la sociedad no doblegó mi naturaleza: salvaje, loca, distinta...

Espero que no me entierren, quiero volar como el polvo que se posa sobre mis libros y existe en el aire que acompaña al tiempo. Quiero ser valiente para vivir a la altura de mis pensamientos, y probar la libertad sin el miedo al que dirán.

Quiero ser feliz, o por lo menos intentarlo. Volar sobre el nido del cuco, aunque pague con cordura este infame deseo.

A todos nos toca el 8

No soy una girly girl, nunca lo he sido. Tampoco fanática de las aficiones masculinas, no soy un estereotipo. Pero si algo tengo es que nunca he sido bienvenida en el circulo de chicas. Esmaltes, chicos, zapatos, ropa, todo eso me encanta, pero hablar de ello todo el tiempo, no; nunca me ha interesado ni nunca me interesará. Ya tengo mi personalidad bien definida y mis gustos y amigos también.

Los amigos de una girly girl suelen ser futuros novios, casi nadie cree en la amistad entre hombres y mujeres. Siempre hay tensión sexual dicen, no es mi caso. Yo he tenido, tengo y tendré una variedad de amigos hombres con los que no quiero nada, y estoy segura que ellos tampoco querrán nada conmigo, porque yo si todo la amistad en serio.

Tener un 90% de amigos hombres tiene sus ventajas y desventajas, ventaja, conozco a mis chicos, se como piensan. La mayoría del tiempo piensan sencillo y actúan complicado. Las mujeres somos al revés (tema de otro post).... Y bueno, la desventaja, es que sus mujeres me ven como una traidora del género. Pero no. No me considero así, pero la verdad es que un gran porcentaje vive como si el mundo fuera una gran novela mexicana con villanos, amores fatales y grandes perros y yo no... yo vivo mi vida como una gran comedia negra. Tan divertidamente fatal a veces que solo reír queda. Ni modo, las novelas y las comedias usualmente pese a ser parecidas no se llevan.

Lo bueno de tener tantos amigos, es que me dejan observarlos. Son sujetos de mi profundo y cotidiano análisis de género. De algo tienen que servir. Y últimamente, a diferencia de lo que usualmente pasa, cuando la que sufre soy yo, ellos están sufriendo. Me da mucho gracia. Comedia negra, recuerden. Sufren por algo que en mi mente es tan sencillo que parece hasta ridículo. Sufren porque no saben hacer lo que dicen querer. Pongan atención a la frase, sí saben decir lo que quieren de sus chicas, pero no saben como llevarlo a cabo, se complican.

Este es el problema, no crean que todo hombre y mujer se debe sentir aludido, es solo un caso. Así que cuidado con ofenderse.

Hay mujeres que cuando quieren a un chico, utilizan señales, hablan de relaciones, de amor, de estar juntos, de exclusividad, de matrimonio, de hijos, de retiro y muerte. En cambio, hay hombres que quieren a esas mujeres, pero optan por un acercamiento menos serio, más libertino más casualón. Pero bueno, como siempre, deben entrar como cualquiera, sometidos al mismo escrutinio de cualquier visitante. Tienen que estar abiertos a intentar digerir los conceptos de "relaciones" "amor" "hijos"... y todos los mencionados anteriormente, aunque, y conste que digo aunque, no quieran nada de ello. Porque si no una mujer no les dejará entrar al castillo de sus ilusiones.

Pero bueno, llega el dilema. Tenemos a la mujer ilusionada y al hombre satisfecho, que desde un principio quería algo sencillo pero su accionar le mostró a su pareja lo contrario. Qué complicados chicos ¿no? Y más complicadas esas mujeres que al ver al hombre torcer sus ojos con palabras tan simples como exclusividad, tendemos a ignorar las mismas señales que tanto usamos y luego tratamos a nuestros chicos de insensibles y malvados. Peor, cuando sabemos que ellos hablan y son sinceros al decir: no quiero nada serio, y aun así creemos poder cambiarlos y volverlos los príncipes de cuento que nunca han sido, ni quieren ser.

Nota: Si la mujer hablara como actúa y el hombre actuara como habla, ¿sería mejor? Mmmm, no. Creo que sería igual, solo que los chicos serían los mártires y las mujeres las zorras.

Creemos que tenemos todo solucionado pero no. El hombre que cree poder obtener lo que la mujer posee, cariño, sexo y compañía; todo sin ataduras, se equivoca metiéndose con mujeres que creen convertir a lobos en corderos y vivir un cuento.

Están mal juntados, mal hechos el uno para el otro. El hombre advierte que no quiere nada serio pero se comporta como si quisiera, y la mujer no oye lo que él dice porque actúa como si la amara.

Como chica creo que la mujer espera el día que le digan: ese mae era un perro y desde que anda con ud, vieras como ha cambiado. Lo espera con ansias para acostarse a soñar con el día de boda, con su mundo de ilusión, y... ¡no es malo! A todos nos toca el 8 pero lo malo es, que mayoría del tiempo no lo son... no son nuestro tipo y estamos tan ensimismados y distraídos entre lo que decimos y lo que hacemos que no logramos comprendernos.


Quién

Esta soy yo, quien ha comentado pocos blogs, quien ha estado demasiado ensimismada para poder ser funcional. He pensado mucho estos días y llegue a la conclusión que quiero todo lo que la vida me ofrece. Quiero un hombre a mi lado, que piense aunque sea la mitad de lo que pienso de mí. Quiero niños, quiero pagar la mitad de una hipoteca que me entrega una casa maravillosa donde vivir. Quiero hacerle el amor a mi esposo y que nada se interponga entre él y esta persona que escribe desde del fondo de su corazón. Quiero todo y nada a la vezNo quiero un amor de temporada, que me toque y satisfaga mis deseos más primitivos sin preguntarse ni en lo más mínimo de mis anhelos futuros. Yo quiero un hombre de verdad, que piense en nuestros hijos, que piense en el futuro y que no aborte mis expectativas antes de nacer. ¿Mucho pedir? Será?

Me mata el no encontarlo, el no poder amarlo como solo él se merece y pensar que si el maldito destino lo quiere, nunca lo llegaré a conocer… Me mata, me carcome por dentro pero la vida es así. Llena de finales felices y de tragedias terribles que acaben con sus protagonistas. Yo no quiero ser Austen, menos quiero ser Alfonsina…. Pero que destino me espera si el amor de mi vida se pierde y no llega a entrarme. Que fuerza encuentro que me permita seguir viviendo.

Ehhh, no.

Cuando estaba a punto de decirle, de preguntarle si hacia falta que le dijera que me moría por tener algo con él, todo se derrumbo, dentro de mi. Dentro de mi...

Bueno, con esa fusión musical de Vicentico con Emmanuel podrán entender que no resultó. Hablarle no fue lo ideal. Casi nunca lo es, siempre que me gusta un chico, magicamente me deja de gustar cuando lo oigo hablar. Es que... ¡es impresionante la cantidad de pensamientos de calidad que se escapan de algunas mentes humanas!

Me imagino que han oido a alguen decir: esa persona tiene problemas. Pues bueno, si no, me hubieran oido a mi decirlo porque él los tiene, y graves. No quiero ser mala, es muy buena gente, pero el "buena gente" como todos lo sabrán es la frase de sentencia para "nunca quiero nada con ese moped jamás". Pues así me pasó, luego de ensayar mi sonrisa seductora, de plancharme el pelo y pintarme, estaba decidida a hacerle saber cuanto me gustaba, aunque fuese con gestos comunes.

Peeeeroooo, al oír hablar a esa criatura quise haberme licenciado en psicología en lugar de en comunicación para ver que le pasaba. Cosita. Fue terrible, yo soy un dolor para que me guste alguien y me pasa esto. Fue como llegar a comprar la ultima lata de fresco del super en un día caluroso, muy caluroso, y que al revisarla, la fecha de caducidad hubiese sido del 2000. Porque bueno, quizá si el fresco está un poco pasado pero aun cuestionable, me lo tomo. Todo por aquello que me deshidrate. Pero noms.... con este fecha si me lo tomo, me indigesto. Aunque la lata podría ser coleccionable, ta bonita, vieran.

Ni modo, a seguir esperando. No han peor lucha que la que no se hace, ¿no?

¡Qué difícil es enamorar!

Odio que me guste un chico. Odio no conocerlo, odio tener que arreglarme para él, tener que darle pistas para que sepa que me encanta. Odio, odio, odio que sea mujer y que por ende… debido a las circunstancias actuales de reivindicación, tenga que conquistar su corazón, ayudándole a conquistar el mío. Me mata.

No soporto las técnicas de guerra, como dirían mis amigos. Las miradas seductoras, los roces accidentales, la ropa provocativa. Y lo peor, lo que más me molesta, es que me guste un chico poco instruido en estas señales infames que no logro dominar.

Soy una chica sin tacones, que no sabe delinearse los ojos… Que usa las sombras con los dedos y que prefiere comprar Muy Interesante que la Cosmopolitan. Soy de las que aman en secreto y tienen, como infantes, príncipes azules inalcanzables.

¿Tons? Cómo me convierto en un epitome de mujer fabricada por el mundo actual, esa es mi tarea titánica que se complica cuando mi chico no capta las señales leves de movimiento. No se sacudir su mundo, he visto terremotos pero yo no soy de uno de ellos.

Y porque me someto a esta tarea de conquistar para que me conquisten… Sinceramente, no lo sé, hay estándares y reglas sociales que cumplir pero poco me importan. Quisiera liberar mis miedos y decirle que me encanta. Bu, sobretodo… Eso no va a pasar. Ni en mil años. Tengo por eso, que acoplarme y comportarme como una chica enamorada, con sonrisas abundantes, mejillas rojas, y besos en la mejilla irresistibles. Mal, porque como se habran dado cuenta soy en Grynch de la conquista.

El amor me encanta, delicioso y divertido pero la conquista, todo ese protocolo… YIACH!!!! Estoy a punto de rendirme, porque la verdad, en el amor… soy buena haciendo amigos. Que les puedo decir, prefiero dar una palmada en la espalda que apretar suavemente el brazo cuando saludo. ¡¡¡Grynch!!!!

El caracol...

En la montaña; dócil, humilde y calmo, el caracol. Piel sensible y cabeza dura. Paciente; del árbol a la hoja y de la hoja al árbol. ¿El día? Un milenio. El milenio, su vida. Baboso y lento en el verde campo. Pequeño su mundo, infinito el camino. La meta, una hoja. El sueño, volar. La esperanza, el milenio y un poco más. La sal: su enemiga aún desconocida; y el escargot apenas una pesadilla... en su breve sueño matutino.

Confesión

Siempre esperé crecer... siempre creí que, como a la mayoría, olvidaría a la niña que una vez fui; pero no, nunca pude, ni creo poder hacerlo. Aun amo mojarme en la lluvia, aun sueño con mis barbies, aun quiero encontrar un príncipe azul, y espero que me traten con amor.

Creo que nunca pude crecer, volverme una adulta seria y taciturna fue demasiado para mi. Perdón. Me divierte hacer chistes tontos, pensar que las fabulas son grandiosas, y que algún día seré grande y podré ser todo lo que quiero ser.

Soy una niña, nadie lo duda. Y he pensado mucho en por qué nunca crecí. Pensé en Peter Pan y todas sus magnificas aventuras. Pensé cómo me divierte conversar con los niños y como aun veo magia en todo lo que Dios creo.

Hablo con el viento, escribo y narro todo lo que un día niña me senté a narrar, a soñar, a vivir.

Siempre creí que mi destino era crecer pero la vida me regaló el don de nunca hacerlo. Quizá crecí de otra manera, viendo el mundo como quiero que sea en lugar de como es, apreciando las nubes como cuadros del cielo y temiéndole a los grandes que subestiman mi niñez.

Soy una niña que se pregunta si hay más con quien jugar...

FELIZ NAVIDAD

Yo soy un poco grynch en navidad, pero paradójicamente, me gustan los cuentos, las pelis y la música navideña. La verdad me encantan. Así que les dejo un regalito en el blog y espero que lo escuchen. Les deseo lo mejor y les agradezco que se tomen el tiempo para leerme en estas fechas tan especiales.

Sí olvidamos todo ese consumismo y esa pegazon que nos enferma en esta época podremos disfrutar a todos los que que en estas épocas tienen más tiempo para regalarnos: nuestros parientes, nuestros amigos y nuestro Diosito.

Ahí les dejo unos cuentitos de navidad para que escuchen.

El Nacimiento del Señor by Johacp

Una navidad sin regalos by Johacp

La navidad de Mort by Johacp

El milagro de domingo

El olor a café inunda la tarde, se cuela por las paredes resquebrajadas, despierta a mi tío, se mece en las hamacas del patio y regresa a posarse en los vasos de lata. Hierven al tacto, todos toman asiento. Las sillas cerca del tele proporcionan una vista panorámica de la cocina. Observo el patio, observo cómo mi abuela llena uno a uno los vasos que yacen impacientes, en espera de los que me acompañaran esta tarde de domingo. Peleo mi asiento. –A ella siempre le gusta sentarse ahí, déjela es una chiquita- dice mi tía abuela. Déjela. Mi tío se va a regañadientes, se sienta frente a mí, no sin antes darme una mirada peligrosa. No falta nadie, llegaron todos. Es costumbre llegar a tomar café los domingos donde abuela. Todo está servido, el pan se encuentra en el centro de la mesa, esperando que haya calma, que todos se sienten, para que mi abuela lo destape y comenzar así el ritual vespertino.

-¿Que hay hoy, pan con mantequilla otra vez?- dice una voz que causa una risa general. La respuesta siempre es sí, solo pan y mantequilla hay. Tan rico sabe el pan fresco cuando se empapa de café con leche y se come con presura ante el temor que desplome. Pero no, hoy no. Mientras todos ríen, se oye la voz de mi tía decir: no. Hoy hay pan con jamón.

¿Jamón? Todos titubean, hoy no es una broma. Hay jamón. ¡No es mortadela ni pate ni natilla! Es jamón dividiendo las dos partes de aquel pan que se encuentra cubierto en la mesa. Mi abuela se ríe, se apresura a quitarle la tapa a la panera. Todos toman un pedazo; la mantequilla sostiene frágilmente la rebanada delgada de jamón, y esta, bocado a bocado, acaricia el paladar familiar. El silencio en la casa se rompe sólo cuando la campanas de la iglesia llaman a misa y lentamente desembelesan, con cada sonar, a todos los que presenciamos el milagro de domingo.

Aun no sé qué escribir

Últimamente no he escrito. He drenado mi voluntad por culpa de recuerdos, de futuros abortados, destruidos...

Es tan difícil escribir cuando se debe reinventar la vida entera por culpa de mañanas que nunca llegaron. Tan difícil soltar las expectativas, y abortar el futuro calculado y errado que me destruye con su recuerdo imaginario. Hoy soy dueña de una razón ferviente que se sigue enmudeciendo ante una esperanza reconstruida.

Me convierto en zombi, sin palabras… Muerta en vida. Quien escribe no puede concebirse sin palabras. No se existe sin ellas. No se puede continuar si no hay relatos que contar, ni experiencias placenteras que vivir, ni textos que corregir para dibujar los sentimientos correctamente.

Así que... me aventuro. Hago planes alocados, vivo experiencias divertidas y aun así no me inspiran nada más que el deseo de volver a escribir algún día. No son más que una sensación de vida pasajera que se disipa cuando el día acaba y la mañana llega. Cuando el zombi en mi despierta, cuando la vida pasa por mi pero yo no por ella.

Tengo todo lo que quiero, salud, un buen trabajo, una buena familia, unos contados pero excelentes amigos… un futuro, unos planes, y me falta esa sensación de destino, de escritura, de creación. De saber a dónde voy y que me espera. Y no hablo del destino laboral o familiar, ¡no! Mi destino como ser pensante, como alma en un cuerpo perecedero, como escritora con anhelo.

Ansío la razón detrás de la vida. La razón detrás de esos cambios tan súbitos que hicieron de mi mar una tormenta y de mi barco una bola de añicos. La muerte, la soledad y la alegría desgastan mi cerebro, desgarran mi raciocinio. Y yo navego en aferrándome a lo más remotamente sólido que me rodea en ese mar de desconcierto. Me aferro a la tabla gastada de un naufragio. En espera de tierra firme para construir de nuevo.

Aun no sé qué escribir, y me duermo y levanto con esa inquietud. Aun no sé qué decir de mí, de en quien me he convertido, de todo. No sé, dicen que los escritores viven atormentados por sus pensamientos, desahogando su locura en sus textos, pero esta locura, este tormento no quiere salir de mi alma, no quiere soltar mi mente y devolverme mi inerte cuerpo para poder seguir viviendo.

Aun no sé qué escribir, para poder sacar todo lo que me está matando, lo que me impide dormir y me empuja a vivir sin conciencia, ni remordimientos, sin sentido ni razón. Sin pasado que me ate ni futuro que me sorprenda.

wibiya widget