24 de abril de 2010

Cuando llega la inspiración

Tomas el lápiz, frente a ti, la hoja. Te mira desafiante, inmutable, seria.... blanca. Tan blanca que podrías esconder las nubes del sol en su espacio. Esperas. Quizá ella venga y te defienda de esos ojos aplastantes que prensan tus ideas. Gritas en silencio, la llamas. ¡No puede ser que te abandone un día más! Tus dientes crujen, tu mandíbula se tensa, invocas a la valentía y ciñes los ojos contra esa hoja indefensa que está frente a ti. La desesperación te mueve. La arrugas. La matas. Abortas su causa. La tiras, y justo cuando dejas de sentir su textura en tus manos, esos ojos que creías que te miraban desafiantes, se transforman -en tu mente- en los ojos de la razón. Esa temperamental madre que castiga a sus hijos, rebeldes e ingenuos, cuando intentan abandonar el barco de la lógica en la ausencia de la inspiración. ¿Te has equivocado? ¿Acaso has cometido algún crimen? ¿Sí? ¿Lo crees? Yo también.


Empiezas a desdibujar la ira de tu rostro, vuelves la mirada al cielo y esperas allá esté esa hoja blanca que has matado con tus manos criminales. Viene el juicio. Demasiado pronto, quizá. Empiezas a buscar argumentos, y ahí si, se te ocurren miles de ideas: el dolor de no poder escribir, el pesar de estar falto de inspiración, la impotencia de no poder hacer vibrar a la hoja con palabras tan deliciosas y juguetonas que la sonroje cuando termines. Callas. La jueza te mira y te analiza. Es la ilustre literatura. Te preocupas. Piensas. ¿Será suficiente tu defensa? Parece que no. La jueza esta seria y sin abogado, no habrá esperanza.

El abogado acusador de hoy, es La guerra y la paz de Leon Tolstoi. Impresionante, tan imponente que la amenazadora mirada que creíste ver en la hoja hace un rato, es apenas una de 1183 más que caen sobre ti. Tienes miedo, de este juicio depende tu futuro como escritor. -¡Por lo menos yo maté a la hoja rápido y de forma indolora!- gritas -en cambio a mi, ustedes me quieren destrozar lentamente el alma. La jueza se sorprende. Hay silencio y luego de unos segundos milenarios, cierra sus páginas para deliberar sobre tu acusación expontánea, La guerra y la Paz calla, cree que ha ganado el caso... pero no. La jueza te da una oportunidad. La fiscalía apela. Y sin perder tiempo la jueza dice -denegada. ¡Estás de suerte! Ella se levanta de su estrado y camina hacia tí con una hoja. Te la pone en frente. Ya no es solo una hoja más, puede ser la última, piensas. Aun tu musa no viene. Estás a punto de derrumbarte. Lo siento. -La inspiración hoy no vendrá, escritor- te digo al oído. Te sobresaltas, me miras. No puedes creer que este ahí. No puedo creer que sea yo. Llegué, sin saber quien era, llegué, escritor.

Delicioso cuando llega la inspiración, escribí este pequeño relato, espero que les guste. Se me ocurrió luego de leer la frase de García Márquez que pongo a continuación:

"Hay momentos en donde todos los obstaculos se derrumban, todos los conflictos se apartan, y a uno se le ocurren cosas que no había soñado, y entonces no hay nada en la vida mejor que escribir. Eso es lo que yo llamaría inspiración"

La inspiración llega cuando menos lo piensen, sea para escribir, pintar, soñar, vivir. Para hacer cualquier cosa hay que inspirarse. Tengan paciencia, les puse una imagen que representa a una de mis grandes fuentes de inspiración, el mar. Todos tenemos, aveces es solo una otras veces son miles. Hay que compartirlas para que nunca nos falte, y no cometamos crímenes fatales.

14 comentarios:

Alejo dijo...

La inspiración: la esencia de la vida, la que te recorre las arterias y en este caso, compagina con el arte de escribir.
Fenomenal relato. Un saludo tico

andrés dijo...

Una de las cosas mas ricas de la vida, dichoso aquel que disfruta escribir sin duda. LA lucha con la inspiracion es adictiva, frustrante epro necesaria, mas cuando ves la capacidad del ser humano para crear cosas tan bellas...

Muy bueno chica, un abrazo!

Joha dijo...

Definitivamente que la inspiración es la esencia de vivir, Alejo. Sin inspiración todo se hace mecánico.

Joha dijo...

¿Adictiva? Insinúas que nos gusta sufrir...jajajaja... pues si. Sufrimos por amor, por inspiración, sufrimos al vivir y al morir. Puede ser el precio de crear cosas tan hermosas como dices.

A mi me gusta escribir, pero aveces es tortuosa la espera... la paciencia que hay que depositar en una esperanza de poder escribir algo que puede o no ser hermoso. Terrible. Un abrazo.

Gracias a ambos por escribir. :)

Fernán González dijo...

Cuando hay algo que decir, que hacer llegar a otros, las palabras vendrán. Tómate tu tiempo para hilvanarlas, ponte al acecho de ellas. Llévate la idea, como semilla, al sueño. Déjala reposar. Verás que germinará.

Gracias por tus visitas a mi casa virtual. Reconforta saber que por ella pasó gente de buena voluntad.

P. Vargas dijo...

La inspiración debe encontrarnos trabajando decía Pablo Piccaso. Creo que tiene razón. A veces llega solita, a veces tenemos que llamarla, pero que rico sabe cuando nos dejamos llevar entre sus brazos....

Me encanto tu texto, nos seguimos leyendo, un abrazo!

gerardo omaña dijo...

Fluir del tiempo donde todo muere y nace,
la vida se evapora,
se remolina en el querer volver y no regresa,
horas inalcansables sumidas al recuerdo
que se pierde en los ocasos.

Abrazos para tu alma.
Caballero del crepúsculo

Joha dijo...

Fernán, definitivamente tu blog es insumo que alimenta discusiones cada vez q te leo. Siempre un placer, que me visites. :)

Joha dijo...

P. Yo casi siempre he tenido que llamarla pero ultimamente se aparece solita. Y me marea con olas de ideas nuevas. Me encanta.

Por mucho tiempo se perdió. Es cierto lo que dice fernán hay que dejarla germinar. Ojala bañarla de sueños y lecturas. Eso le hace bien.

En sus brazos la vida parece distinta. Es inspiradora jajajaja.

Gracias por comentar, escritor.

Joha dijo...

Gracias Caballero del Crepúsculo por pintar tan bellas palabras en mi blog. Por visitarme te mando un abrazo, un beso y soplo de inspiración para la batalla final.

Roberto Esmoris Lara dijo...

Qué hermoso es recorrer tu cerebro, tu corazón y tu asombro, y mirar con tus ojos. El aire huele a maíz.
Un abrazo muy fuerte de tu amigo el REL

Joha dijo...

Gracias REL por tu visita. Aquí en San José, el aire huele a tierra mojada... :)

Segismundo dijo...

inspiración: bendito placer que se escapa de nuestras manos. Cuanto cuesta guardarlo en nuestra mente, es muy volátil y traviesa. Utiliza disfraces raros, habla en lenguajes ocultos, profesa en sectas realmente tenebrosas. Pero cuando llega a nosotros, se convierte en el Dios que mueven nuestros dedos al zig zag de nuestras ideas.

Si existe Dios, lleva por nombre Inspiración

Joha dijo...

Dios es inspirador para muchos ciertamente. Y es visto en cada cosa, y oido en cada sonido que habita este mundo...

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