18 de noviembre de 2009

Un día... es la esperanza

Un día se me rompió el corazón. Quedó tan roto que no quedó de otra que comprar uno nuevo. Uno que me permitiera volver a vivir, a pensar y sentir. Claro está que son muy muy caros, así que... aún habiendo ahorrado la vida entera para ese momento no me alcanzó. Después de mucha suplica y lamento de mi hado, logré conseguir tener un corazón "básico".

Sus funciones limitadas le permiten laborar perfectamente, eso si... hay que evitar riesgos... cualquier cosa que lo pueda sobrecargar está prohibida, tampoco admite esfuerzos que lo desgasten o pesares que lo rompan. Debo lavarlo por semana, para evitar se filtren sentimientos perniciosos. Limpiarlo todos los días de pasiones, amor y otros virus que puedan contaminarlo indefinidamente. Falta asegurarlo.

Ya no tengo más dinero, ni crédito o efectivo, no tengo tampoco fuerzas para mendigar un trasplante, ni deseos de volverlo a cambiar. Hoy tal vez no es mucho, pero quizá algún día consiga los recursos para volver a tener uno de verdad.

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