26 de agosto de 2009

La Fe nos mueve


La fe es lo último que se pierde… bueno, por lo menos eso es lo que dice la sabiduría popular ¿no? Pues ciertamente, la fe debería ser el último peldaño que escalemos antes de llegar a la meta o caer al abismo; pero no sucede así la mayoría de las veces.

Perdemos la fe, en Dios, nosotros mismos y en los demás más rápido de lo que queremos pensar.
Muchos prefieren fallar o triunfar con algo de suerte que esforzarse por ganar con esfuerzo y tomando riesgos. Porque los riesgos y el esfuerzo muchas veces destruyen la fe de los corazones débiles cuando se falla... cuando la derrota nos llega por sorpresa.

Pero una vida color rosa sin tener fe en lo que podemos lograr, ya sea en un nivel personal o en nuestro mundo social, es una vida vacía… Una vida que pasa a través del desierto de la apatía, la vagancia y la ignorancia.

Si no nos hacemos responsables de nuestro rol en la labor de cambiar nuestro entorno y ayudar a los demás a hacerlo también, nos quedamos en una tierra perdida, donde el mundo se detiene porque nadie evoluciona. Donde habitan los apáticos, que desenfrenan su existencia en una vida adicta a la pereza, y poco a poco se hunden en una danza de mediocridad y egoísmo.

El egoísmo es enemigo de la Fe, porque la mayoría de las veces perdemos la Fe para mantenernos en esa tierra gobernada por nadie. Perdemos la Fe, para –como dice el cartero de El Chavo- “evitar la fatiga”. Nos hacemos espectadores de nuestro mundo, pacientes, calmos pero totalmente inservibles.

Si realmente pensamos que las pequeñas oportunidades y dificultades que se nos presentan merecen nuestro esfuerzo… ¿cómo podremos manejarnos cuando vengan las grandes?
Si no tenemos la fe que nuestros logros valen por sí mismos y no por un salario o una nota en un examen ¿Qué clase de profesionales y seres humanos estaremos destinados a ser mañana?
Si no tenemos la fe… que nuestros hogares, nuestra vida y nuestros amigos mejoren… ¿qué vida solitaria y autocompasiva crearemos, en nuestro entorno, para mantenernos felices a costas de todos?

Nuestra felicidad no la podemos construir evitando los esfuerzos y dificultades en lugar de enfrentarlos; debemos tener fe… Porque nosotros podemos lograr cambiar el mundo, mejorar nuestras vidas y ayudar a nuestros seres queridos con solo fe en que todo es posible con un poco de esfuerzo.

En lugar de pensar que podemos perder tiempo, trabajo y confort si depositamos fe en causas perdidas, dejemos de dar por perdidas las causas y aprendamos que cada empeño vale mil veces el esfuerzo, trabajo y confort que gastamos… porque nos aporta sabiduría y experiencia para vivir mejor nuestras vidas.

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